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Las tortugas marinas de Baja California Sur: viajeras ancestrales del mar

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Las tortugas marinas surcan los océanos del planeta desde hace más de 150 millones de años: nadaban junto a los dinosaurios y siguen aquí, casi sin cambios, como auténticas viajeras del tiempo. Y pocos lugares del mundo son tan importantes para ellas como Baja California Sur, donde el Océano Pacífico y el Mar de Cortés crean un refugio excepcional.

De las siete especies de tortuga marina que existen en el planeta, cinco habitan las aguas sudcalifornianas. Algunas llegan a anidar en sus playas; otras cruzan océanos enteros solo para alimentarse aquí. Forman parte de la extraordinaria fauna marina de Baja California Sur, y esta es una guía para conocerlas y entender por qué merecen toda nuestra protección.

Cinco de las siete especies del mundo

Estas son las tortugas marinas que puedes encontrar en Baja California Sur, cada una con su propia historia:

Tortuga golfina (Lepidochelys olivacea). La más abundante de la región y la que anida con mayor regularidad en las playas del estado.

Tortuga laúd (Dermochelys coriacea). La más grande del mundo: puede superar los dos metros de largo. Está en peligro crítico de extinción y anida en el sur de la península.

Tortuga prieta o negra (Chelonia mydas agassizii). Herbívora, se alimenta sobre todo de pastos marinos y algas; anida de forma ocasional en la zona.

Tortuga carey (Eretmochelys imbricata). De caparazón inconfundible, se alimenta en arrecifes y fondos rocosos, donde busca esponjas.

Tortuga caguama o amarilla (Caretta caretta). Visita las aguas de BCS para alimentarse y protagoniza una de las migraciones más asombrosas del planeta (más sobre esto en un momento).

Las que anidan y las que solo se alimentan

No todas las tortugas usan Baja California Sur de la misma manera:

Anidan en sus playas, sobre todo, la golfina, la laúd y la prieta. La golfina lo hace de forma regular; las otras dos, con menor frecuencia.

Se alimentan en sus aguas, principalmente, la carey y la caguama, que encuentran aquí una despensa riquísima gracias a la enorme productividad de estos mares.

Esta doble función —zona de crianza y zona de alimentación— convierte a la región en un punto clave para la supervivencia de estas especies a escala de todo el Pacífico.

Un viaje transpacífico asombroso: la caguama

Si hay una historia que resume la importancia de Baja California Sur para las tortugas, es la de la caguama. A principios de los años noventa, los científicos confirmaron algo extraordinario: muchas de las caguamas que se alimentan frente a las costas de Baja nacen al otro lado del océano, en Japón.

Estas tortugas cruzan todo el Pacífico —miles de kilómetros— siendo aún jóvenes, para engordar en las aguas ricas de la península, sobre todo en la zona de Bahía Magdalena y el Golfo de Ulloa. Años después regresan a Japón a desovar. Es uno de los viajes más largos del reino animal, y ocurre, en buena parte, gracias a este rincón de México.

Especies protegidas, especies amenazadas

Las siete especies de tortuga marina del mundo están amenazadas, y en México todas gozan de veda total y permanente desde 1990: está prohibido capturarlas, dañarlas o comerciar con ellas o con sus huevos.

Aun así, siguen enfrentando serios peligros:

  • Pesca incidental: quedar atrapadas en redes y anzuelos dirigidos a otras especies.
  • Saqueo de huevos en las playas de anidación.
  • Desarrollo costero e iluminación artificial, que desorienta a las crías cuando buscan el mar.
  • Contaminación, en especial el plástico, que confunden con alimento.

La laúd y la caguama, de hecho, están catalogadas en peligro crítico, lo que vuelve urgente cada esfuerzo de conservación.

Cómo se protegen en Baja California Sur

La buena noticia es que Baja California Sur es también tierra de conservación. Áreas protegidas como el Parque Nacional Cabo Pulmo y la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno resguardan hábitats esenciales. A lo largo de las costas, además, trabajan campamentos tortugueros y colectivos comunitarios que protegen nidos, liberan crías y educan a las nuevas generaciones.

En todo ello, el turismo responsable juega un papel clave: cuando cuidar a la fauna se vuelve una forma de vida para las comunidades, la naturaleza gana un aliado permanente.

Un mismo mar que proteger

Las tortugas marinas comparten aguas con ballenas grises, lobos marinos, delfines y una infinidad de especies que hacen de Baja California Sur un verdadero santuario natural. Proteger a unas es, en el fondo, proteger a todas.

En Kuyimá llevan más de tres décadas viviendo ese compromiso a orillas de la Laguna de San Ignacio, dentro de la misma reserva que ampara buena parte de esta vida marina. Sus guías locales reciben a los viajeros con respeto por cada criatura que habita estas aguas y comparten, en cada salida, el valor de conservarlas.

Por eso invitan a quienes quieran acercarse a este mundo a sumarse a un tour de avistamiento de ballena gris en la Laguna de San Ignacio y a descubrir de cerca por qué vale la pena proteger uno de los últimos refugios silvestres del Pacífico.

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